
Han pasado los años y con ellos tanta historia vivida: de amores, de desamores, de alegrías y tristezas, de soledades y compañías...
Han pasado los años: el cabello se volvió blanco, los huesos están gastados, los pies se mueven con pereza...
Han pasado los años: los niños crecieron y volaron lejos, el nido está vacío...
Pero en esta soledad de soledades, siempre hay alguien que se asoma a hacerme compañía. Desde su inmensidad el penetra en mi alma y allí se acurruca entibiando mi vida. El estuvo siempre... en todos los momentos... Yo fuí quien,en el ímpetu por vivir, me alejé de su lado.
Pero El con su inmensa paciencia esperó... en su eterna sabiduría.
Y al fín regresé, para nunca mas alejarme, para protegerme en su amor, para ahogarme en su bondad, para despojarme de egoísmos...en la recta final.
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